Iba caminando por el centro de una carretera hacia un lugar desconocido, comienzo a divisar el final del camino, ese final que tanto quiero y que tanto he buscado, comienzo a caminar apresuradamente pero el fin no se acerca, avanzo rápidamente, comienzo a correr, pues comienza a nacer en mi un algo que me dice que tengo que darme prisa, que un peligro se acecha; pero pesa demasiado, tras largo camino andado todo lo caminado y vivido pesa demasiado, mis piernas no pueden más, cada vez estoy más débil y no consigo avanzar. El final sigue en su sitio, no se acerca y cada vez ese algo que me impulsa a avanzar se hace más fuerte y crea en mi interior un miedo que nace desde lo profundo, pero el fin sigue en su sitio, no se acerca y mi animo y esperanza se van desvaneciendo como si de una niebla mañanera se tratase, no consigo avanzar, el camino por el que ando es cada vez más estrecho, me ahoga y me irrita, y me cuesta caminar. Finalmente, en mi nace la ira y el sufrimiento, grito de desesperación y lloro de impotencia, suplicando que llegue el final. El algo ya no me advierte, ya no me habla ni me acompaña, simplemente no está; pues no hay posibilidad de conseguir llegar al final y este sigue en su sitio, no se acerca o yo no avanzo da igual pues ya soy preso de mi mayor miedo, el fracaso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario